Cita: 26/12/2014

Vivir el presente y ser consciente de uno mismo nos permite estar en equilibrio. La paciencia es un grado más de encuentro con nuestro sabio interior, descúbrela y no la pierdas, es nuestro más preciado aliado, que calma el espíritu y activa la creatividad. ¡Obsérvate!

Por: Felipe Ynzenga

22 noviembre 2010

El fracaso, la base del éxito

Una vez pregunté a un viejo amigo qué le gustaría ser de mayor. Su respuesta, obvia por su parte, fue qué él ya era mayor. Replantee la pregunta y le dije: - “si volvieras atrás ¿qué te hubiera gustado ser ?” Ilusionado me explicó que lo que más le emocionaba era la idea de vivir en una casa en la montaña, fabricar y vender productos artesanos y dirigir su propio hotel rural, y con toque infantil terminó diciendo, -“si, como los posaderos de la época medieval”. Sorprendido, le comenté por qué no intentaba cumplir su sueño. Al oírme, su expresión cambió, y comenzó a lanzar una cantidad irrefrenable de excusas, como si él mismo las necesitara escuchar con el propósito de callar sus deseos e ilusiones. 

El éxito es el final de una meta. Pero, ¿qué nos impulsa a elegir una dirección u otra? y ¿qué nos lo impide? Algunos creen que es un estado físico, visceral, otros lo entienden como un deseo irracional, como un estado de ánimo o una actitud. La palabra que define este movimiento, esta toma de acción, es la ambición. Un deseo que  nos aventura hacia lo desconocido y nos acerca hacia la abundancia. Entonces, si la ambición es un estado emocional que refuerza nuestro desarrollo personal y profesional ¿Por qué existen personas que no tienen éxito? Por que el miedo bloquea sus mentes, tienen pavor para enfrentarse a aquello que no conocen, y para frenar sus deseos buscan en la excusa un buen refugio. La pregunta que debemos hacernos no está enfocada en saber por qué no tenemos éxito, sino por qué hemos elegido no tenerlo. Por tanto, para alcanzar el éxito debemos tener un sueño, sentir pasión por alcanzarlo y ante todo, asumir el fracaso como parte del camino que recorremos. Winston Churchill nos recordaba que el éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.

Para encontrar abundancia en la vida debemos afrontar el miedo como parte del proceso para alcanzar nuestras metas. Un buen ejemplo lo encontramos en los deportistas de élite de la actualidad como Rafael Nadal, Fernando Alonso,  Edurne Pasaban, Pau Gasol, pero también en el mundo empresarial como Bill Gates, Mark Zuckerberg , Amancio Ortega, Emilio Botín, entre otros. Sin olvidarnos del pasado, la historia también nos muestra otros buenos ejemplos como Tomas Alba Edison, Isaac Newton, Albert Enstein, Galileo Galilei que movidos por una motivación y su firme determinación llegaron a alcanzar el éxito. Seguro que pensamos que estas personas no son de este mundo, que son  extraordinarias y que están lejos de la realidad en la que vivimos. Preguntémonos cuánto han debido luchar para llegar dónde lo han hecho, cuántos fracasos habrán vivido, cuántas veces habrán querido tirar la toalla y cuántas veces les habrán aconsejado que la tiren. Pero ¿por qué continuaron o continúan todavía en su empeño? ¿Por qué siguen luchando a pesar de las dificultades? Por que creen en lo que hacen, lo sienten y es parte de sus vidas. Otra cita que me llamó la atención fue de Michael Jordan, jugador de la NBA, que afirmaba que a lo largo de su vida ha fallado una y otra vez  y por esta razón ha logrado alcanzar el éxito.

¿Cuál es el secreto del éxito? Afortunadamente no existe y pero si lo hubiera, estamos de enhorabuena, todos lo conocemos, aunque tenemos que buscar dentro de nosotros mismos. Lo primero que debemos hacer es preguntarnos si lo que hago es lo que quiero. Este debate interno de revisión y evaluación nos permite ser conscientes de lo que hacemos, cómo lo hacemos y para qué lo hacemos. Es una practica que nos incomoda pero a la vez nos reta a superar nuestros miedos y limitaciones. 

La auto-confianza, la gestión eficiente del miedo, no decaer ante situaciones difíciles y tener una dirección clara son las herramientas que nos acercan al éxito. Tenemos que entender que somos capaces de afrontar y asumir riesgos. Solo podremos comprobar hasta dónde se encuentran nuestras limitaciones viviendo con pasión e ilusión todo aquello que nos proponemos. Debemos analizar nuestro pasado, vivir y disfrutar el presente y planificar el futuro con el corazón y si no encentramos el camino, volvamos a construirlo. La búsqueda de horizontes es el primer paso para dirigir nuestras energías hacia un lugar concreto. Si estamos equivocados, siempre tendremos tiempo para reflexionar, aprender y cambiar de dirección.

Artículo escrito por Felipe Ynzenga Aranda

13 octubre 2010

Un paréntesis para la reflexión

Creer en uno mismo nos ayuda a cambiar el universo de pequeñas cosas que encontramos a nuestro alrededor...
Para alcanzar el éxito debemos tener un sueño, sentir pasión por alcanzarlo y ante todo, asumir el fracaso como parte del proceso de desarrollo. Winston Churchill nos recordaba que el éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse.
No dudéis en arriesgar cuando creáis firmemente en algo, quizás si no lo intentáis os arrepentiréis toda la vida. Os animo a buscar horizontes que os permitan dirigir vuestras energías hacia un lugar concreto. Si es equivocado, siempre tendremos tiempo para reflexionar, aprender y cambiar de dirección. 

13 agosto 2010

La clave del éxito: alianza y lealtad


A lo largo de la historia, líderes como Alejandro Magno, Julio César, Trajano, Atila, Napoleón Bonaparte, Adolf Hitler… han conquistado territorios y ganado infinidad de batallas. ¿Qué les llevó a alcanzar tal éxito? La autoconfianza, su capacidad para innovar las técnicas y tácticas empleadas, su increíble adaptabilidad en la toma de decisiones, la planificación y el reparto de las ordenes, su liderazgo encandilador que unía y permitía a otros creer en tiempos mejores. Estas habilidades son necesarias para un líder, aunque la verdadera clave de sus victorias fue la motivación y la lealtad de sus ejércitos y su capacidad para crear fuertes alianzas con sus enemigos.

Imagínese una situación en la cuál varios soldados son abatidos en el campo de batalla ante un inesperado ataque del enemigo, los supervivientes corren desesperados en buscan de una vía de escape. Las filas comienzan a desmoronarse y la incertidumbre invade sus mentes haciendo dudar de su victoria. Generales y oficiales al mando redefinen la estrategia. Su liderazgo es ahora más que nunca la pieza clave del éxito. Traslade esta situación al actual entorno empresarial, la crisis ha provocado un descenso drástico de las ventas, parte del equipo comercial es despedido y los que quedan están desmotivados. No queda tiempo, hay que revisar la estrategia.

La guerra continúa, los líderes siguen conquistando territorios y contraatacando las ofensivas de sus enemigos. La lucha por el éxito en el siglo XXI es feroz, aunque el escenario ha cambiado, las batallas del pasado no son tan diferentes a las que hoy vivimos. Ahora los territorios son conquistados por empresas, la fuerza de ventas son los ejércitos que los exploran y los conquistan. Son soldados que cumplen objetivos concretos que avanzan con las órdenes de sus superiores. Hemos cambiado el término  enemigo por competidor. La lucha por mantener o ampliar la cuota de mercado depende  de la toman las decisiones y la dirección de los equipos de venta. La historia nos enseña que el éxito se cultiva con herramientas que mantienen a los “ejércitos” motivados y unidos. El propósito de retener y atraer a los mejores es buscar la lealtad, una inversión que las empresas están obligadas a hacer. La mejor ofensiva para batir a los competidores es desarrollar un ejército eficiente y eficaz de comerciales dispuesto a trabajar juntos para alcanzar un objetivo común, la victoria. Una fuerza de ventas proactiva, motivada, bien estructurada y profesionalizada permite conquistar la confianza de los clientes y recuperar territorios a la competencia. La prioridad de la dirección es gestionar el talento, si no lo hace, la competencia no dudará en arrebatar nuestro bien más preciado, el talento de nuestro equipo de ventas.

No todas las empresas disponen de estos recursos comerciales para crecer o al menos mantener su posición en mercado. Otro punto clave en la estrategia de cualquier empresa son las alianzas. Antes de esperar a ver cómo cae la cifra de ventas, debemos estudiar la posibilidad de colaborar con la competencia o con empresas que ofrecen servicios o productos complementarios a los nuestros. Crear sinergias fomenta la innovación y la creatividad. Ayuda a estudiar nuevas posibilidades de comercialización, detectar áreas de mejora o incluso diseñar juntos productos y servicios dónde hasta ahora nadie había explorado y comercializado.

La formación y el desarrollo de los colaboradores, la gestión del talento y las alianzas comerciales son los tres pilares básicos, el cuarto el liderazgo. Sin una estrategia debidamente planificada y dirigida, el edificio se desplomará como un castillo de naipes. El arquitecto diseña una idea y el constructor la hace realidad, si uno de los dos falla, el sueño de construir seguirá siendo lo que es, un sueño.

Artículo escrito por Felipe Ynzenga Aranda

25 julio 2010

La esencia del liderazgo

Afortunadamente todos tenemos capacidad de decidir como vivir nuestras vidas. Pero, ¿cómo liderarlas? 
La esencia se encuentra en la elección de la actitud más efectiva, independientemente de las circunstancias que nos haya tocado vivir. La responsabilidad, el respeto, la confianza, la honestidad, la integridad y la excelencia... son actitudes que podemos cambiar y potenciar en nuestro beneficio si deseamos elegir hacerlo. El camino hacia el liderazgo comienza en uno mismo. No podremos respetar si no nos respetamos. Si no confiamos en nosotros mismos, nunca confiarán en ti. Si no eres honesto contigo, nadie te confesará la verdad. Si no eres consecuente con tus actos y no dedicas el tiempo necesario para mejorar tu desempeño, no exijas a nadie que lo haga, no te escucharán.

Es un largo recorrido, que sin duda dura toda la vida, pero cuánto antes nos pongamos a trabajar, antes alcanzaremos nuestros objetivos, disfrutaremos de nuestros éxitos y soñaremos en alcanzar nuevos horizontes. 

Os animo a disfrutar de un vídeo creado por producciones VHR, "Palabras del liderazgo" que nos lleva a entender en pocas palabras que un líder nace dentro de uno mismo.

Un interesante viaje hacia el autoconocimiento...




  • ¿Buscas un Líder? Busca en el espejo.
  • Un líder es un negociante de esperanza.
  • Visión. Es el arte de ver cosas invisibles.
  • Donde no hay visión la gente perece.
  • Estudia el pasado, vive el momento, planea el futuro.
  • El liderazgo es acción no posición.
  • No hay atajos a la excelencia.
  • No esperes a que el barco llegue a ti, mejor nada hasta alcanzarlo.
  • Casi todo es difícil... Casi todo FUE difícil antes que fuera fácil.
  • Actúa como si fueras invencible, aunque sepas que no lo eres... nadie nota la diferencia.
  • Si no respetas al la gente, no esperes que te respeten.
  • Corrige suavemente, recompensa fuertemente.
  • Mientras más digas menos recordarán.
  • Piensa con el corazón.
  • Agradece a la suerte, pero no cuentes con ella.
  • No es lo que ocurre cuando tú estas, es lo que ocurre cuando no estás.
  • Autoridad. Es un pobre sustituto de liderazgo.
  • Lleva a todos a un alto estándar, llévate a tí a un alto estándar.
  • Recuerda, siempre hay un sitio en la cima. Pero hay mucho más espacio más abajo.
  • Busca a la gente que sea mejor que tú, que sea diferente a tí y que sea más fuerte que tú.
  • Siempre es tiempo de hacer lo correcto.
  • Cumple con lo que prometes.
  • Cuida la confidencialidad.
  • Cuida tu temperamento.
  • ¿Por qué no subir a una rama? es ahí dónde están los frutos.
  • Mantente cerca de tu gente.
  • Disfruta del proceso de alcanzar el objetivo.
  • Si no encontramos el camino, lo trazaremos.
  • No temas al fracaso, es el camino al éxito.
  • Carpe Diem.
  • Si te caes siete veces, levántate ocho.
  • Nunca te rindas, los milagros ocurren todos los días.
  • Cuándo otros lo vean un problema, tú lo ves como un reto o como una oportunidad.
  • No temas a la grandeza.
  • Pide las cosas por favor y no olvides nunca agradecer.
  • Aprende a escuchar.
  • Atrévete, y fuerzas imponentes vendrán a tu auxilio.
  • Los verdaderos líderes son gente común con determinación extraordinaria.
  • Escucha y se líder.


17 mayo 2010

La emigración del talento

Según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) los países de la U.E. pierden cada año más de un 3% de profesionales de alto nivel procedentes de sectores tecnológicos que migran principalmente a Estados Unidos, Canadá, Suiza y Australia. La CEPAL (Comisión Económica para América Latina), describe las razones por las cuales un país pierde talento y en la mayoría de los casos no lo recupera, como fue el caso reciente de Méjico. Los factores más comunes son demográficos, diferencias salariales entre países, condiciones sociales adversas, la internacionalización de profesionales en la empresa multinacional, atractivas oportunidades de desarrollo...
Este hecho, también llamado “fuga de cerebros”, ha ocurrido en más ocasiones a lo largo de los últimos años, como es el caso de Italia, al perder en 2006 más de 12.000 recién licenciados. El primer ejemplo hasta la fecha, “The brian drain”, ocurre durante los años 50, tras la Segunda Guerra mundial con la salida en masa de médicos desde el Reino Unido hacia los Estados Unidos.

Este efecto de emigración del talento podría ser una realidad en nuestro país a corto plazo. El efecto dominó de la crisis está afectando muy negativamente a organizaciones y profesionales, motores de nuestra economía. Contener la caída de las ventas hoy es una labor de titanes para algunos sectores de actividad, un reto que cada día se hace más difícil acometer. El mercado impone barreras que frenan el alcance de los objetivos.  Un agravante más es la estricta política de concesión del crédito de los bancos. Entre otras consecuencias, ha generado una bajada drástica de los índices de consumo de las familias y de inversión de las empresas, una situación de estancamiento del mercado, difícilmente reversible a corto y medio plazo. Las grandes firmas españolas tienen mayores posibilidades de sobrevivir por su condición multinacional, compensando sus malos resultados obtenidos en nuestro país, con el éxito de sus acciones en otros países con economías menos afectadas por la crisis.

Esta situación hace que parte de los profesionales de primer nivel con escasas alternativas de desarrollo, se marchen del país para incorporarse en compañías con buenos planes de carrera y proyectos atractivos en los que trabajar. Del mismo modo, mucho talento que se encuentra en situación de paro, al no encontrar un puesto de trabajo, no dudarán en “fugarse”.

Los directivos y empresarios tienen la responsabilidad no solo de llevar una gestión eficiente de las cuentas de la empresa, sino que además deben plantearse estrategias sólidas de retención del talento. Los equipos motivados son más creativos, eficaces e innovadores. Conscientes de la realidad a la que se enfrentan, vuelcan sus energías en mejorar o desarrollar nuevos productos y servicios adaptándose a las nuevas exigencias del mercado. El desarrollo de las personas dentro de la organización es clave para crear equipos cohesionados, autónomos y proactivos para hacer frente al problema con las mejores actitudes. La labor del directivo es crear condiciones para que los colaboradores elijan un alto nivel de implicación en los proyectos. Obviamente, en un entorno tan complejo como el que hoy vivimos en nuestro país, dónde los expedientes de regulación de empleo están a la orden del día, es difícil crear entornos idóneos para retener o atraer el talento. Pero es obligación de los líderes dedicar gran parte de sus esfuerzos en crear equipos de alto rendimiento que afronten con éxito las dificultades y los malos resultados.

Pero, ¿cuánto talento estamos dispuestos a perder?

La migración o fuga del talento, es una realidad en nuestro país, y en consecuencia, está afectando aún más la ya debilitada competitividad de nuestras empresas. La falta de crédito y la huida del talento están provocando un estado de “hibernación empresarial”: poca o nula inversión, escasa contratación de profesionales y una reducción drástica de los planes de formación. De esta forma, estamos fomentando una cultura empresarial envejecida. Esta gestión de supervivencia, evita plantear nuevos proyectos que abordar. Faltos de herramientas y recursos, los equipos entran en un estado de letargo, desmotivados y sin una dirección estratégica clara, esperan reactivos a que alguien de la dirección decida por ellos. La proactividad, la autonomía, la creatividad y la motivación, son determinantes para crear entornos favorables para alcanzar el éxito. Por tanto, los líderes que no planteen fomentar este tipo de culturas, hará que sus equipos pierdan fuerza a medida que los malos resultados exprimen sus esperanzas, provocando miedo y desconfianza en la dirección. Incluso el talento, que podría desarrollar buenas iniciativas de salvamento, decidirá marcharse dejando cojo al resto del equipo, agravando más la situación y continuidad de la empresa en el futuro.

Es momento de aceptar las nuevas reglas de juego, cuanto antes seamos conscientes de la nueva realidad, antes nos pondremos en marcha para dirigir la empresa a buen puerto. Elegir es renunciar, es dejar en el camino fórmulas del pasado más recientes que en su día funcionaron con éxito y que hoy han quedado obsoletas. Reorganizar y buscar nuevos recursos, crear equipos capaces de afrontar el cambio con determinación y eficacia, quedarnos con los mejores, es decir, con aquellos profesionales que eligen ser parte de la solución y no del problema… son piezas necesarias para afrontar la situación con firmeza y determinación.

Perder a los mejores profesionales, dejándoles que se marchen fuera del país es un problema que las empresas de ámbito local, no pueden permitirse. Adaptar las estructuras organizativas, creando culturas y entornos favorables de desarrollo, es el primer paso para afrontar con éxito el futuro y la competitividad de nuestras empresas.

Artículo escrito por Felipe Ynzenga Aranda

05 mayo 2010

Innovación, la actitud que marca la diferencia

Los romanos ya se referían a la cultura como “el cultivo de la tierra” (voz colere, en latín), aunque metafóricamente tenía para ellos otro significado, el cultivo de la especie humana o  educación, también sinónimo de civilización, ya que para ellos la educación únicamente podía darse en la ciudad. Conquistaron gran parte del mundo conocido, no sólo por tener un gran ejército, sino por que tenían la capacidad de copiar y mejorar las tácticas y técnicas del enemigo. Además, absorbían de las civilizaciones conquistadas aquello que les aportaba valor, como fue el caso de Grecia. Su capacidad para innovar les hizo ser excepcionales ingenieros, constructores, científicos, etc. Crearon un nuevo sistema político y aportaron estabilidad a una sociedad marcada por una época de enfrentamientos entre tribus y clanes.



El cultivo de la mente y su ansia de conocimiento fue la clave de su éxito: Renovarse o morir.

Como cualquier sociedad, la empresa está influida por su cultura basada en procesos, hechos, creencias, miedos, hábitos y experiencias que evolucionan y se transforman desde su nacimiento. Las condiciones y los cambios del entorno le obligan a buscar soluciones que favorezcan su continuidad y sostenibilidad. Su objetivo es alcanzar una meta tras otra que reporte beneficios a la sociedad, obteniendo a cambio un retorno económico que apoye su desarrollo y continuidad en el futuro. Las que sobreviven, son aquellas que estudian la tierra, la siembran y mejoran sus técnicas de cultivo para obtener en el futuro una buena cosecha que vender. Pero no sólo se conforman con el resultado obtenido, continúan estudiando y mejorando su capacidad productiva, incorporan nuevos productos, aumentan la calidad de sus procedimientos de recogida y amplían su ámbito de influencia para su posterior venta. ¿Qué ocurrirá con el agricultor que decide continuar arando con su mula y vendiendo su cosecha de patatas en el mercado del pueblo? Quizás sobreviva un tiempo o incluso toda vida, pero si solo planta patatas y ese año viene una plaga que destroce su cosecha, la formula del destino hundirá su negocio.

La innovación no es una moda, es una actitud que se entrena con los años, es el resultado de nuestros éxitos y nuestros fracasos, e incorporarla en una cultura lleva tiempo y recursos. La investigación, el desarrollo, la formación y el entrenamiento son la base de la creación. Un buen ejemplo es Google que ofrece a sus colaboradores dedicar un 20% de su tiempo para investigar nuevos productos y servicios. Para favorecer esta cultura creativa, la compañía destina buena parte de sus recursos para fomentar un entorno que favorezca el desarrollo de nuevas oportunidades. Por tanto, si una empresa hace lo mismo durante muchos años por la comodidad que le aporta su entorno, cualquier cambio trascendental puede tirar por la borda el trabajo y la dedicación que le llevó al éxito en el pasado.

¿Por qué cree que las empresas pagan a sus directivos? Porque son los responsables del futuro y la continuidad del negocio. Los líderes tienen la obligación de crear las condiciones y aportar las herramientas necesarias de forma que sus equipos tengan el espacio y la autonomía suficientes para crear nuevas oportunidades que generen valor en el mercado. La innovación, por tanto, es un elemento estratégico clave. Renovarse o morir.

Autor: Felipe Ynzenga Aranda

24 marzo 2010

¿Cómo motivar a las nuevas generaciones?

Los adolescentes de hoy serán los profesionales que van dirigir las empresas y los equipos de mañana. Acuden a las universidades y las escuelas de negocios para desarrollar su carrera profesional. Lo que les diferencia de generaciones anteriores, es su forma de entender las redes sociales. Internet es su espacio, donde comparten y se enriquecen: Facebook, Twitter, My Space, Blogs, chats, buscadores y un largo etcétera. Destacan por ser activos, comunicadores y colaboradores, no les da miedo el cambio, y su motivación es estar a la última. Para ellos, no es atractivo guardar en un cajón información que puede ser útil para otros, es más enriquecedor compartirla.

Las nuevas tecnologías permiten obtener información “just in time”, aquí y ahora. La generación “Y” está demostrando tener una visión distinta sobre las relaciones sociales y las formas de aprendizaje. Pero ¡cuidado!, Internet es un cajón de sastre. En virtud de sus habilidades, debemos educar su espíritu crítico y su capacidad de contrastar y manejar la información de manera responsable y eficiente

En el contexto empresarial entran en juego nuevos valores relacionados con la comunicación, la colaboración, la creatividad y la responsabilidad. Un nuevo paradigma se encuentra ante nosotros. La influencia de las nuevas generaciones obliga a las empresas a crear una cultura innovadora sostenible. El nuevo talento buscará “empresas-proyecto” donde desarrollarse, entornos de colaboración que fomenten la creatividad, ofrezcan nuevos retos, rapidez, flexibilidad en la toma de decisiones y autonomía. En definitiva, un estilo de liderazgo cercano y desarrollador.

El directivo deberá ser un facilitador de oportunidades y transparente en su gestión para que cada una de las personas que integran los equipos, sepa qué y cuánto están aportando a la organización. El nuevo talento tiene claro que no quiere trabajar para jefes “tiranos” o jefes “paternalistas” que limiten su desarrollo. No dudarán en plantearse un cambio, de modo que si la empresa no se ha preocupado por entender sus necesidades, se marcharán en busca de un nuevo proyecto.

Te adaptas o estás fuera de juego. Hoy el reto de las empresas está en invertir para adaptarse a los nuevos tiempos. Diseñar estructuras flexibles, jerárquicamente más planas, que fomenten una cultura de colaboración real y un ambiente creativo desarrollador.

Pensemos en un proyecto de ingeniería de grandes dimensiones, por ejemplo la construcción de una central petrolera en mitad del océano. Empresas con actividades diferentes colaboran entre si temporalmente. Unidas por un mismo propósito, se separan una vez alcanzado. A medio plazo ocurrirá lo mismo en las estructuras internas de las organizaciones, diferentes personas con perfiles y conocimientos diversos se unirán voluntariamente, movidos por su motivación personal. Una vez alcanzados los objetivos del proyecto, se separarán. La diversidad, el intercambio de experiencias, modos de pensar y diferentes perspectivas de ver la realidad enriquece a las personas, a los equipos y por supuesto a los resultados.

Las empresas no son las que innovan, son las personas las que en un entorno adecuado, generan valor en las organizaciones. No hablamos de empleados que desempeñan funciones y responsabilidades concretas, sino de “emprendedores - clientes”, que demandan dinamismo, cooperación, interdependencia, nuevos retos que les entusiasmen y les permitan crecer como profesionales. 

La guerra del talento es y continuará siendo una tarea compleja. Por esta razón, deberá ser una prioridad estratégica de la dirección. El “cliente interno” del mañana no tendrá las mismas necesidades que los profesionales de hoy, esto implica un cambio de estrategia en los procesos de captación y retención. Ahora los esfuerzos se enfocan en crear un entorno favorable y atractivo para atraer el talento de las nuevas generaciones.   

Autor: Felipe Ynzenga Aranda



¿Dónde surge el espíritu de un líder?


Ser líder es ser dueño de nuestra vida. Esto, que parece sencillo, conlleva un largo trabajo de desarrollo basado en la auto-conciencia, como primer paso para identificar áreas de mejora que  limitan nuestro crecimiento personal.

Liderar a otros supone asumir una enorme responsabilidad. Antes de ello, tenemos que conocernos a nosotros mismos e identificar nuestras limitaciones, con el propósito de dirigir nuestra energía para estar preparados ante cualquier desafío o cambio."Ser dueño de nuestra propia vida" implica confianza en uno mismo, extender nuestra zona de aprendizaje fuera de nuestro ámbito de comodidad, ser proactivo en nuestras decisiones y asumir riesgos. También implica ser interdependiente, apoyarse en los demás para alcanzar el éxito individual. Si los demás triunfan, el líder también lo hace, porque los logros de otros, ayudan a alcanzar los propios. La confianza en uno mismo inspira confianza en los demás, proporciona un modelo a seguir y una guía.

Hay personas que son carismáticas por naturaleza. Desde una edad temprana tienen un talento especial, una fortaleza interior que inspira a otros a seguir sus pasos. Los líderes que “nacen”, tienen claro qué es lo que quieren para sí mismos, a qué se quieren dedicar y dónde dirigir sus esfuerzos para conseguir aquello que se proponen. Involucran a los demás en sus proyectos, haciéndoles partícipes. Este hecho no es muy común, y es cierto que el carisma no es determinante para ser un gran líder. Es el propio liderazgo el que da carisma a las personas.

Todos tenemos una carga genética que completamos a lo largo de nuestro desarrollo. Pero, ¿cómo lo hacemos? Con los conocimientos adquiridos, la interpretación de la información obtenida de experiencias, éxitos y fracasos vividos. Durante este proceso, algunos encuentran algo que les apasiona, les motiva y les llena de inspiración. El proceso requiere tolerancia a la frustración y la dificultad, manejar nuevas formas de pensamiento, adaptación a los cambios, instinto de superación y autoestima. La pasión y la motivación dan confianza y seguridad a las personas. Nunca podremos cambiar nada en lo que no creamos y menos inspirar y motivar a otros.

¿Qué nos aleja? Hay comportamientos y actitudes que durante nuestro desarrollo nos distancian de nuestros objetivos y motivaciones. Esto ocurre cuando las personas se acomodan, el aprendizaje no es un estímulo para su crecimiento personal, sus creencias y su poca tolerancia a los cambios impiden que se cuestionen si lo que hacen es lo más efectivo. Ser proactivo en la toma de decisiones no está entre sus planes y encuentran un millón de excusas para no hacerlo. Pero, ¿por qué? No querer traspasar sus miedos implica perder la oportunidad para enfrentarse a sus limitaciones. Instalados en su zona de comodidad, les impide crecer, desarrollarse, buscar nuevas fuentes de aprendizaje, nuevos horizontes y nuevas formas de pensamiento que cuestionen sus propias creencias. Son personas que están lideradas por su entorno.

Nunca es tarde para elegir una nueva forma de dirigir su vida, elegir una actitud proactiva que le motive a alcanzar nuevos objetivos. El primer paso es hacer consciente la necesidad de cambio, después querer hacerlo y por último, volcar todos los esfuerzos para que éste se produzca.


Tenemos la capacidad de elegir cómo queremos vivir nuestras vidas más allá de las circunstancias. Algunos líderes tienen una capacidad innata para ser tolerantes ante la frustración, las dificultades y los cambios. También es posible adquirir esa capacidad a lo largo de nuestro desarrollo. Para ello, la necesidad de cambio ha de ser consciente para mejorar y crecer.

Cuándo algo nos apasiona o nos motiva luchamos para conseguirlo, nos apoyamos e involucramos a otros, hacemos lo que haga falta. Cuando esto ocurre, nos convertimos en dueños de nuestros sueños, objetivos y acciones. La confianza en uno mismo y nuestra fortaleza interior es lo que hace que los demás encuentren en el líder una referencia y les proporcione la motivación necesaria para seguir sus pasos.


Autor: Felipe Ynzenga Aranda

Formación, “Estrategia” o un gasto más a reducir


En tiempos de crisis hay una creencia generalizada que afirma que lo primero que las empresas reducen son los presupuestos de publicidad y de formación.

Es discutible pensar que la crisis haya provocado un descenso de la demanda de formación. Entonces, ¿qué parte del presupuesto se ha reducido? En tiempos de bonanza, las empresas buscaban impartir sus programas de formación en lugares originales, apartados u hoteles de categoría, vinculando buena parte del presupuesto a los gastos de desplazamiento, alojamiento y dietas, lo que supone, en ocasiones, más de un 50% de los costes totales del proceso.

Como en cualquier área empresarial, los departamentos de formación buscan alternativas creativas e innovadoras, más efectivas, pero a su vez, más baratas. Hoy, la formación es más selectiva, dedicando sus esfuerzos a formar en tiempos de crisis a  líderes y colaboradores de alto potencial, para hacer de ellos, profesionales que apoyen a la empresa, no solo a superar el bache sino a prepararla hacia un futuro sostenible.

Los responsables de formación y directores de recursos humanos se enfrentan a un gran reto, “menos recursos, mejores resultados”. La presión de la dirección y la delicada situación del momento, ha hecho que algunas empresas comiencen a trabajar con nuevas alternativas, que ofrezcan a su vez, valor añadido a los procesos de formación. Se incrementa la financiación de procesos a través de las subvenciones del Estado (Fundación Tripartita), aumenta en torno a un 30% con respecto al año anterior, los programas e-learning y hasta un 15 % la formación individualizada con programas de desarrollo en sala y coaching. La duración de los procesos se reduce hasta la mitad. Son metodologías que están resurgiendo y su combinación hace de éstas una herramienta altamente efectiva para el desarrollo.

El uso de metodologías diferentes en un mismo proceso, como la formación on-line, formación presencial (en sala y en entornos abiertos), coaching, conferencias, seguimientos individualizados, presentan un cartel muy amplio de posibilidades. En el siglo XXI la tecnología, juega un papel decisivo que facilita la gestión de los recursos humanos, el diseño de los planes de formación y su medición, unifica criterios y políticas de actuación entre países, con culturas y perfiles diferentes. La evaluación de los procesos y su seguimiento, permite obtener respuestas concretas y aplicables directamente al diseño de nuevos programas en función de las necesidades detectadas.

El propósito es crear un entorno con las mejores condiciones, hacer de la empresa un lugar atractivo para trabajar, que apoye, no solo el desarrollo de los equipos de trabajo, sino la captación y retenención del talento en la organización. Ya no hablamos ni de empleados, ni de colaboradores y mucho menos de trabajadores, ahora el enfoque está en detectar las necesidades de nuestro “cliente interno”. Esta nueva dirección exige un mayor esfuerzo y atención en todas las fases del proceso: detección, planificación, diseño, implementación, evaluación y seguimiento. Es para ello fundamental hacer una selección rigurosa de los proveedores, que juegan un papel determinante en el proceso creativo durante el diseño de los programas y procesos formativos.

Las reuniones estratégicas, de departamento, convenciones e incluso un viaje de incentivos, son también momentos concretos en el que la formación se presenta como una alternativa de apoyo, siempre que esté alineada con los objetivos de la empresa. Un punto de partida correctamente definido, un trabajo previo que cada participante debe preparar antes del encuentro, un plan de acción y la definición de unos compromisos concretos, favorece su efectividad.  

Es momento de reinventar, de optimizar recursos y revisar fórmulas del pasado. La creatividad, la innovación y el sentido común juegan un papel determínate. Esta es una excelente oportunidad para evaluar qué formación es relevante y efectiva y qué procesos son clave para la empresa y apostar por ellos.


Autor: Felipe Ynzenga Aranda