Cita: 26/12/2014

Vivir el presente y ser consciente de uno mismo nos permite estar en equilibrio. La paciencia es un grado más de encuentro con nuestro sabio interior, descúbrela y no la pierdas, es nuestro más preciado aliado, que calma el espíritu y activa la creatividad. ¡Obsérvate!

Por: Felipe Ynzenga

27 diciembre 2012

Toma las riendas: Camina y se libre

La actual situación económica, los problemas sociales a nivel mundial, las guerras en oriente medio, el terrorismo, los asesinatos en masa, las catástrofes medioambientales, la inseguridad y el hambre, todos enmarcan una realidad confusa, sin sentido, que inunda cada día nuestras vidas y nos hace, al parecer, perder toda esperanza de vislumbrar otros escenarios de crecimiento, equilibrio y prosperidad. Palabras como crisis, hambre, paro, corrupción, atentado, sequía y guerra, son en la actualidad parte de los titulares de infinidad de noticias que escuchamos y leemos en la radio, la prensa tradicional, internet y la televisión.  

Los medios de comunicación nos atacan continuamente, sin dejar espacios para informar de todo lo bueno que está ocurriendo en este mar de desgracias que nos ha tocado vivir. Los dirigentes de los países más poderosos tratan de controlar a la población a través de medidas económicas, sociales y estructurales para mantener el orden.

Los oportunistas aprovechan este momento de debilidad para hacer más daño a la sociedad a través de la corrupción, la adquisición de riquezas sin control, la fuga de capitales a paraísos fiscales, la mentira, el desaliento…

Describiendo esta situación siento ahora mismo un nudo que me aprieta el estómago, un hormigueo incómodo, náuseas e incluso una pérdida de energía importante. Me produce una sensación de negatividad y un fuerte pensamiento arraigado que me impide ver una realidad de forma diferente. Las únicas fuerzas que parecen quedar en nosotros son las que nos ayudan a sobrevivir, a levantarnos cada día para tratar de defender lo poco que nos queda, la dignidad y la libertad para decidir qué es lo que queremos para nosotros.

Gandhi dijo: “no se nos otorgará la libertad externa más que en la medida exacta en que hayamos sabido, en un momento determinado, desarrollar nuestra libertad interna”

Por tanto, si nos sentimos así, dependiendo de lo que ocurre más allá de nosotros mismos, lo que estamos haciendo es suicidarnos poco a poco, mermando nuestra libertad interna de decidir lo que es mejor para uno mismo. Debemos tratar de ver más allá  de lo que nos cuentan, pensar distinto, buscar otras fuentes de información que no sean lo medios tradicionales, hablar con otras personas que han superado malos momentos, tratar de encontrar en nuestro entorno personas optimistas, con visión positiva, que nos ayuden a encontrar el camino, o al menos a hacernos conscientes de las alternativas existentes. Siempre hay una salida, aunque nos cueste encontrala, aunque sea un camino lleno de obstáculos, barreras, limitaciones, dolor y cansancio.



Hasta que hice consciente que ser pesimista es descomponernos, ser negativo es dejarnos pudrir por dentro, ser agresivos a la larga es causa del dolor interno y ser arrogante permitir hundirnos con el tiempo. La verdad, no creo que sea lo más inteligente, a pesar de las circunstancias que nos haya tocado vivir. No pretendo juzgar a nadie, cada uno de nosotros tenemos nuestras razones y seguramente muy justificadas, o al menos así lo hemos elegido, por ello no pretendo que busquemos en estas palabras una confrontación, ni mucho menos. Solo quiero que aquellos que decidan cambiar, ver otras alternativas, que está en proceso de cambio, entiendan que existe otra forma de interpretar las cosas.

Parece que estamos destinados a vivir en otro lugar que no sea el presente. Siempre viviendo en el ayer o en el mañana, pero no en el ahora. Estamos enfocados en lo que nos ocurrió, en el pasado y en lo que nos gustaría ser, en el futuro, pero ¿Y el presente? ¿Cuándo dejamos espacio para pensar en qué estamos haciendo ahora? ¿Qué podemos hacer en este momento para mejorar lo que nos está ocurriendo ahora?

Una de las preguntas más poderosas que podemos hacernos para ser conscientes de los que nos ocurre en este momento es ¿Para qué hacemos lo que hacemos? ¿Para qué nos comportamos de una manera u otra? ¿Para qué mantenemos una actitud determinada? ¿Para qué? Hacernos esta pregunta cada día, en cada situación, en cada comportamiento, nos ayuda a trasladar al presente el objetivo que buscamos, el fin de las cosas.

¿Para qué me levanto cada día? ¿Para qué trabajo en esta empresa? ¿Para qué me enfado? ¿Para qué leo las malas noticias? ¿Para qué mantengo una actitud pesimista? ¿Para qué dejo de hablar a un amigo? ¿Para qué me lamento por haber perdido un trabajo? ¿Para qué insulto a otros?

Hazte cada día esta pregunta con todo lo que haces. Dale tiempo a la respuesta, no intentes contestarte en ese momento, pero no dejes de buscar las razones verdaderas que te llevan a hacerlo.Debemos ser distintos, cuidarnos y cuidar a los demás, sin buscar una recompensa. Tenemos que caminar sin pensar en el resultado, sino en cómo hacemos lo que hacemos y para qué lo hacemos.

Otra clave es entender el proceso de cambio, que no deja de ser un camino con sus distintas etapas. La primera, la negación seguida del miedo, la aceptación, la tristeza y la acción. Cada uno de nosotros cuando nos encontramos ante un cambio pasamos por estas etapas, pero lo más importante es saber que van a ocurrir, que es un proceso y tenemos que vivirlas para comenzar a tomar acción y hacernos con las riendas de nuestras vidas. Cuanto antes aceptemos lo que nos pasa antes actuaremos y comenzaremos a trabajar en soluciones. Cuanto más tiempo neguemos el cambio, más dolor nos causaremos pensando en el pasado, instalado en el problema, en las causas, en lo que no pudimos hacer, en por qué ocurrió lo que ocurrió. Todos estos pensamientos negativos y pesimistas, hacen olvidar el momento presente y la necesidad de tomar acción cuanto antes: ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo debo actuar? ¿Pará que voy a actuar de esta manera? ¿Con qué fin? Busquemos respuestas y actuemos porque caminando se mueve el corazón, tomamos dirección y nos hace sentir libres. Si estamos encerrados mucho tiempo en un mismo lugar, la mente nos traiciona y nos hace perder perspectiva, nos causa dolor y desesperanza. La felicidad es un estado que nos causa cada paso que damos en una dirección deseada y el éxito es el último de los escalones, un momento de armonía temporal.

Hazte las preguntas adecuadas y encontrarás tu propia vía de escape. No dejes que la realidad distorsionada decida por ti, busca tus alternativas y tú forma de vivir. Todos somos libres de elegir la actitud con la que queremos vivir en cada momento.

“La libertad está en ser dueños de la propia vida” Platón (427 AC-347 AC) Filósofo griego

Autor: Felipe Ynzenga Aranda (Evolución y Cambio). 27/12/2012.